Judith Butler
“Está claro que no toda teoría feminista privilegia el punto de vista del sujeto [...] y, sin embargo,
el lema feminista "lo personal es político" sugiere, en parte, que la experiencia subjetiva no sólo
es estructurada por la existencia de configuraciones políticas, sino que repercute en las mismas
y, a su vez, las estructura. La teoría feminista ha intentado comprender de qué manera las
estructuras culturales y políticas sistémicas o invasivas son implementadas y reproducidas por
actos y prácticas individuales, y cómo el análisis de situaciones ostensiblemente personales se
ve clarificado al plantearse en un contexto cultural más ampliamente compartido. Desde luego,
el impulso feminista, y no me cabe duda de que hay más de uno, a menudo ha surgido del
reconocimiento de que mi dolor, o mi silencio, o mi cólera, o mi percepción, no son finalmente
sólo mías, y que me ubican en una situación cultural compartida que me permite entonces
habilitarme y potenciarme en vías insospechadas. Lo personal es, pues, implícitamente político
en el sentido de que está condicionado por estructuras sociales compartidas, pero también lo
personal ha sido inmunizado contra el desafío político al grado tal que la distinción público/privado
perdura. Para la teoría feminista, pues, lo personal deviene una categoría expansiva, donde
se acomodan, aunque sea sólo de manera implícita, las estructuras políticas usualmente consideradas
como públicas. Desde luego, el propio significado de lo político se extiende también. En
el mejor de los casos, la teoría feminista engloba la expansión dialéctica de ambas categorías.
Mi situación no deja de ser mía sólo porque es la situación de alguien más, y mis actos, por más
que sean individuales, reproducen sin embargo la situación de mi sexo, y lo hacen de diferentes
maneras. En otras palabras, hay, latente en la fórmula “lo personal es político” de la teoría feminista,
el supuesto de que el mundo de la vida de las relaciones de género está constituido, por
lo menos parcialmente, por los actos concretos e históricamente mediados de los individuos. Ya
que el "cuerpo" es invariablemente transformado en el cuerpo de él o el cuerpo de ella, el cuerpo
sólo se conoce por su apariencia de género”. (Judith Butler, Actos performativos y constitución
del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista, Debate Feminista, 18, 1998, trad.
Marie Lourties, pp. 301-302).
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